Posted by Diego
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"Samuel, el televidente"
Un jueves por la noche, Samuel prendió el televisor y comenzó a hacer aquello conocido hoy como “zapping”. Luego de ojear algunos canales halló algo que atrajo su atención. En un canal nacional encontró un programa que presentaba notas del espectáculo, como cuando descubrían a algún personaje conocido realizando algún acto indecente o inmoral conocido en el lenguaje coloquial como “ampay”. Este programa ha sido muchas veces acusado de inmoral o antiético por las cosas que mostraba y por inmiscuirse en la vida de las personas. Sin embargo, la presentadora se excusaba en que no es delito exponer la vida pública de un personaje público, pues finalmente las imágenes que las exhibe realizando cosas indecorosas son tomadas en la calle. Luego de un tiempo, Samuel decidió distraerse un poco con este programa mientras que mentalmente se decía: ‘Magaly Medina no es culpable de lo que se le acusa, después de todo solo hace su trabajo. Si no lo hace ella, alguien más lo hará. Si ese programa le resulta rentable entonces lo seguirá haciendo y es rentable porque la gente lo ve. Si queremos cambiar el estilo televisivo del Perú no debemos comenzar por cambiar los programas, sino por cambiar la mentalidad del espectador. Cuando el programa deje de ser visto, dejará de ser rentable y dejará las pantallas de nuestros hogares, pero mientras todo eso pasa, me reiré un poco con esta gente”. Fue así como dejó el control remoto, se acomodó en el sofá y se convirtió en un chismoso más de la sociedad peruana.
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Un jueves por la noche, Samuel prendió el televisor y comenzó a hacer aquello conocido hoy como “zapping”. Luego de ojear algunos canales halló algo que atrajo su atención. En un canal nacional encontró un programa que presentaba notas del espectáculo, como cuando descubrían a algún personaje conocido realizando algún acto indecente o inmoral conocido en el lenguaje coloquial como “ampay”. Este programa ha sido muchas veces acusado de inmoral o antiético por las cosas que mostraba y por inmiscuirse en la vida de las personas. Sin embargo, la presentadora se excusaba en que no es delito exponer la vida pública de un personaje público, pues finalmente las imágenes que las exhibe realizando cosas indecorosas son tomadas en la calle. Luego de un tiempo, Samuel decidió distraerse un poco con este programa mientras que mentalmente se decía: ‘Magaly Medina no es culpable de lo que se le acusa, después de todo solo hace su trabajo. Si no lo hace ella, alguien más lo hará. Si ese programa le resulta rentable entonces lo seguirá haciendo y es rentable porque la gente lo ve. Si queremos cambiar el estilo televisivo del Perú no debemos comenzar por cambiar los programas, sino por cambiar la mentalidad del espectador. Cuando el programa deje de ser visto, dejará de ser rentable y dejará las pantallas de nuestros hogares, pero mientras todo eso pasa, me reiré un poco con esta gente”. Fue así como dejó el control remoto, se acomodó en el sofá y se convirtió en un chismoso más de la sociedad peruana.
Posted by El otro rollo de la cámara
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Una tarde, mientras almorzaba en una conocida pizzería me gané con este pase.
(ADVERTENCIA: no lo intenten en casa)
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Una tarde, mientras almorzaba en una conocida pizzería me gané con este pase.
(ADVERTENCIA: no lo intenten en casa)

